Dejar de estar condenados a repetir historias. Morder las cadenas hasta romperse los dientes y sangrar por las heridas hasta sanar. Y si no desangrarse hasta alzar el vuelo para resurgir.
Vaciarse para sentir de nuevo el aliento de vida recorriendo el cuerpo.
Abrazos, abrazarse, abrazarte mucho.
Un agujero en el diafragma. Dónde está el alma. Cranear estrategias para huir.
Disimular el dolor. Simular, ensayar el arte de simular hasta volverse un autómata.
Reaccionar para complacer, actuar en consecuencia para agradar.
Juntar los pedacitos de sueños que quedaban.
Encontrar un motivo, una motivación para llenar el hueco. Decidir estar solo y bailar abrazado a la soledad hasta que se acaben los días, hasta no sentir el calor del sol.
Secarse por dentro o iluminar para que germine la flor.
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