domingo, 19 de mayo de 2013

D E . N O S O T R O S (I)



Hace un tiempo que me negaba a sentarme a escribir porque pensaba que no era posible desempeñar esta tarea cuando el dolor, que había creído exorcizado, todavía empleaba subterfugios casi macabros  y aparecía plasmado en cada letra, línea o palabra. Con el paso del tiempo, enemigo de las horas tristes, me di cuenta que es necesario escribir, y es que hay historias que merecen ser contadas aunque las heridas aún no hayan cerrado o aunque lo que todavía duela sea la cicatriz.
Por esas historias que a veces envenenan un poco el alma con los recuerdos de lo que fue o lo que pudo haber sido es que hoy, mientras veo como las gotas de lluvia se adhieren al vidrio de la ventana de mi habitación y me invaden los recuerdos, decidí sincerarme conmigo mismo y sentarme, por primera vez en mucho tiempo, a escribir sobre nosotros.
Hasta hace poco no era consciente del peso que iba a tener en mi vida el  haber tomado esta decisión. Y es que cuando se saca visa para un sueño y las cosas comienzan a concretarse, uno nunca espera que terminen deportándolo en un avión sin piloto  que va en caída libre directo al interior de un volcán.  Pero claro, desde que elegimos y marcamos en nuestro gps mental el rumbo que queremos seguir  estamos indefectiblemente vulnerables al asedio del azar. Y si bien su accionar puede resultar favorable también puede ser terrible.

martes, 14 de mayo de 2013

L L U E V E

El olor del pavimento húmedo
los recuerdos del sol en la piel
el camino trunco
las risas en 18 de julio

El canguro verde a cuadros
las manos estrujando mis cachetes
las noches mas largas del verano
el encuentro nunca concretado

Las lagrimas que el sol estival evaporó
vuelven mezcladas con la lluvia

Lluvia que alivia
que remueve
que exorciza
agua del río que convertida en  lluvia
en definitiva
te devuelve.