miércoles, 25 de noviembre de 2015

Insomnio de vos

 Si te pienso mucho en la oscuridad las pupilas se me dilatan para dejar entrar la luz que me permita ver tu imagen. Estás ajeno, distante, distraído, desmemoriado y desapegado.

La noche se  inunda de ecos, resuenan restos de súplicas, plegarias, susurros y alaridos.
Este calor de invierno acompañado por el insomnio de vos, y la humedad que hace que todo duela más.

Parti(da)

Toca partir tantas veces como viajes te animes a emprender, con el corazón en la maleta  y hùmedos cristales de sal entre las manos.

Duelo

El espiritú me pesa, la mente sofocada por pensamientos generados por sentimientos ajenos. La anestesia del golpe inicial comienza a perder su efecto y el dolor sale disparado por donde puede. Me pesa el cuerpo, los ojos me piden el sueño y la noche se vuelve cada vez más corta. No hay alivio. Hay duda y un nudo que se aprieta en el pecho: taquicardia de somatización. El peso de la mortalidad hace saltar el corazón.
El humo de mi cigarro se funde con el  polvo que emanan los  ladrillos de memoria que se apilan desordenados en mi mente.