Si te pienso mucho en la oscuridad las pupilas se me dilatan para dejar entrar la luz que me permita ver tu imagen. Estás ajeno, distante, distraído, desmemoriado y desapegado.
La noche se inunda de ecos, resuenan restos de súplicas, plegarias, susurros y alaridos.
Este calor de invierno acompañado por el insomnio de vos, y la humedad que hace que todo duela más.
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