Todo se trata de tomar decisiones y una vez dado el primer paso ya no hay vuelta atrás.
Sólo resta avanzar, derribar paredes, caminar kilómetros. Lo único que no está permitido es
retroceder, no importa cuán largo sea el camino o que tantas vueltas tengas que dar para
llegar a la meta. ¿Cuál es la meta? Nunca está claro. Siempre hay más laberintos que transitar,
más encrucijadas que resolver. Se pueden identificar ciclos. Sí. Medidos por el paso del tiempo.
Por las emociones. Satisfacción. Frustración. Abandono. ´Pequeños logros.
Siempre me costó completar los ciclos. Nunca logré terminar nada. A medio vivir todo. O todo
lo vivido es tan intenso que se quemó, se disolvió en el aire. O tal vez la causa de la deserción
radica en no saber adónde ir o si se está yendo por el camino correcto. Sentirse perdido. No
tener un hilo de Ariadna como guía. Apenas una pequeña luz a lo lejos y a veces ni eso. A veces
no hay ni siquiera esperanza, ambición de nada. Inercia. Total y absoluta.
No hay pistas No es fácil identificarlas. Es una constante búsqueda. Lleva mucho tiempo,
meses, incluso años a veces darse cuenta del verdadero valor de las cosas, de los pequeños
logros que quedaron empañados por el abandono. Y también aparece la frustración por haber
huido de las cosas quizás demasiado pronto…
El miedo, el puto miedo es mi gran enemigo.
Me encanto!!!! :), te quiero!
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