lunes, 15 de abril de 2013

E S P E R A N D O . A . G O D O T .

Se sienta siempre donde el sol calienta la vereda. Termo, mate y  muletas son los únicos elementos que lo acompañan a diario. Nunca lo vi dormir. Siempre está con los ojos abiertos. No sé si mira. Sólo ve.
No hay angustia manifiesta, ni dolor aparente. Los resabios de su vida pasada emergen a través de la suciedad de sus ropajes, de su pierna herida, de su movilidad inmóvil .

No hay queja. No hay grito. No hay demanda.
No hay  hora. No hay relojes. No hay muerte.


El tiempo parece haberse detenido en él.
Él parece inmerso en el mar calmo de la espera.


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